Los 9.000euros de multa a los compañeros,
suponen un escalón más en
el incremento de represión contra los
movimientos sociales, que se puede
extender a la protesta de los trabajadores/
as sanitarios ante la visita de Boi
o con la de Mas, y un nuevo castigo a
los antifascistas al servicio de los fascistas,
sólo hay que ver el aplauso de
Anglada a Felip Puig por las sanciones.
El incremento de la represión social
y el apoyo a la reconstrucción del
fascismo, son las dos caras de la misma
moneda, con la que el poder pretende
impedir una reacción popular y
trabajadora contra la crisis capitalista.
La crisis económica acentúa la polarización
social. El crecimiento del
paro, los recortes sociales a derechos
básicos como la educación y la sanidad,
de los planes de asistencia social,
los desahucios, llevan a situaciones
desesperadas a los sectores populares
y hacen crecer los dramas en
nuestros barrios y localidades. Y es
en este marco donde los grupos racistas
y neofascistas encuentran espacio
para construirse. El poder los
utiliza para desviar la atención de los
verdaderos responsables de la crisis
(los banqueros, la burguesía, los poderes
políticos institucionales) para
impedir que los trabajadores/as se
unan, buscando división y enfrentamientos
entre las clases populares por
los escasos recursos y puestos de trabajo.
Vivimos una profunda crisis del
sistema capitalista y –como la de los
años 30- una recomposición de la
extrema derecha en toda Europa. No
minimizamos el masivo asesinato en
Noruega contra jóvenes socialdemócratas
en un espacio sindical.
Hay que parar a las organizaciones
racistas/fascistas como Plataforma
por Cataluña. La lucha contra el
fascismo exige la más amplia unidad
de todas las organizaciones que se
reclaman de los trabajadores/as, políticas
y sindicales y movimientos sociales.
Compromisos de solidaridad
mutua, de denuncia permanente de
sus provocaciones contra los y las
inmigran-tes o contra las organizaciones
de izquierdas.
Pero no es posible luchar contra la
recomposición de los grupos fascistas
y racistas sin atacar las políticas
de los Gobiernos que cargan toda la
crisis sobre los hombros de los trabajadores/
as y la creciente represión
que nos acerca a estados policiales,
en los cuales se utilizan ficheros
policiales il•legales para descabezar
los movimientos populares, con leyes
de extranjería que criminalizan los y
las inmigrantes y las empujan hacia
la marginalidad.
Retirada de las sanciones a los
compañeros. Basta de represión.
Fuera PxC de nuestros barrios. Fascismo
ni en Salt ni en ninguna lado.
Paremos los recortes, que la crisis
la paguen los bancos.
Girona,
21 de enero 2012